● Alimentar a los bebés prematuros con leche humana está asociado con una reducción significativa (58%) en la incidencia de enterocolitis necrotizante, lo que implica no sólo tasas de mortalidad más bajas si no también menos fallas en el crecimiento y menos discapacidades del neurodesarrollo en el largo plazo.

● Se ha observado efectos significativamente positivos de la alimentación con leche humana en el desarrollo neurológico a largo plazo de bebés prematuros que es la población con mayor riesgo de presentar resultados adversos en su desarrollo neurológico.

● La alimentación con leche humana mejora la tolerancia a la alimentación clínica y el logro de una alimentación totalmente enteral se alcanza más rápidamente.

● Los bebés que han recibido leche humana en la Unidad de Cuidados Intensivos tienen volúmenes de materia blanca y cerebrales mayores. Estos resultados se han visto en estudios longitudinales que van desde los 8 años hasta incluso la adolescencia.

● Los prematuros extremos que recibían principalmente leche humana en las Unidades de Cuidados Intensivos tienen puntajes significativamente más altos en valoraciones motrices, mentales y de conducta a las edades de 18 meses y 30 meses.

● La alimentación con leche humana en las Unidades de Cuidados Intensivos está asociada con menores tasas de Retinopatía del Prematuro.

● Los bebés prematuros alimentados con leche humana tienen presión arterial más baja al alcanzar la adolescencia y concentraciones más bajas de lipoproteínas de baja densidad, así como un mejor metabolismo de insulina y leptina. Siendo estos factores protectores para la obesidad, las dislipidemias y otras enfermedades crónicas.